Recomendaciones para mantener una buena salud cardiovascular actual y futura

El diagnóstico, tratamiento y cuidado de las enfermedades cardiovasculares, ha experimentado un elevado progreso en los últimos años.
23 mayo 2019
Salud Cardiovascular

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El diagnóstico, tratamiento y cuidado de las enfermedades cardiovasculares, ha experimentado un elevado progreso en los últimos años. En estos avances ha adquirido gran relevancia la prevención de los factores de riesgo cardiovascular.

Esta importancia que se le ha dado a las medidas de preventivases debido a que actualmente en España, las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte prematura, representando el 49% del total y el 30% de las muertes antes de los 65 años.

Las enfermedades cardiovasculares se desarrollan por la formación de la placa de ateroma en la pared de las arterias. Esta placa se va generando lentamente por la acumulación decolesterol, ácidos grasos otriglicéridos en el interior de la pared arterial, produciendo con el paso del tiempo una obstrucción del flujo sanguíneo.

Dependiendo del vaso sanguíneo al que afecte se producirán diferentes manifestaciones clínicas. Si afecta a una arteria coronaria, desarrollaremos una angina de pecho o infarto agudo de miocardio, si se trata de una arteria cerebral, producirá un accidente cardio vascular.

La placa de ateroma no produce síntomas, solo cuando se encuentra en estado avanzado, por ello es imprescindible cuidar nuestro corazón a través de tratamientos preventivos para impedir el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares.

Factores que ayudan a disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Riesgos para el corazon

Los hábitos que debemos realizar para reducir el riesgo cardiovascular y que disminuyen el desarrollo de la enfermedad coronaria son los siguientes:

Realizar ejercicio de manera habitual.El sedentarismo es uno de los principales factores de riesgo coronario. Proponte al menos 30 minutos de actividad física aeróbica (caminar, nadar, ir en bici).

El ejercicio fortalece el corazón al hacerlo latir más fuerte. Los músculos aumentan también su capacidad de usar el oxígeno, mejorando su capacidad de funcionamiento.

También la práctica deportiva ayuda a aumentar el colesterol HDL o colesterol bueno que tiene un efecto protector sobre las arterias.

Los ejercicios más beneficiosos para el corazón son los ejercicios aeróbicos, es decir, el ejercicio que produce que usemos mayor cantidad de oxígeno como el ciclismo, la natación.

Por otro lado, el entrenamiento debe ser progresivo, empezar con actividades que nos supongan poco esfuerzo e ir subiendo la intensidad de este. Además, el ejercicio ayuda a perder peso y disminuir la tensión arterial.

Mantén un peso saludable. Tener un peso adecuado está directamente relacionado con el control de las enfermedades cardiovasculares. El exceso de peso se relaciona con la hipertensión arterial y el aumento del colesterol.

Controlar la tensión arterial. La tensión arterial varía a lo largo del día y también varía con la edad, debemos controlarla para que no sobrepase de 140 mm/Hg para la máxima y 90 mm/Hg para la mínima. Las medidas preventivas para mantener una tensión adecuada son, tener un peso óptimo, disminuir el consumo de sal, realizar ejercicio físico y limitar el consumo de alcohol.

Mantener el colesterol a raya. El colesterol la una molécula necesaria para el funcionamiento de nuestro organismo. Cuando tenemos unos niveles por encima de 200 mg, tiende a depositarse en las arterias, endureciéndolas y obstruyéndolas. El colesterol procede fundamentalmente de los alimentos que ingerimos solamente una pequeña cantidad es producida por el propio organismo, por tanto, es importante seguir una dieta adecuada que restrinja los alimentos con mayor contenido en grasas animales y aumentar e l consumo de frutas y vegetales.

Vigilar la glucosa. Si tenemos un exceso de glucosa en el organismo, se almacenará en forma de grasa y parte de esta grasa se acumulará en los vasos sanguíneos. Los niveles de glucosa en sangre deben estar entre 80-120 mg/dl. Las personas con antecedentes familiares de diabetes es importante que se realicen revisiones cada cierto tiempo para detectar su aparición lo antes posibley poder regular los niveles lo más rápidamente.

Evitar el tabaco. Actualmente se sabe que el tabaco se sitúa entre uno de los factores de mayor riesgo cardiovascular. El tabaco reduce el calibre de los vasos sanguíneos y aumenta la tensión arterial y la frecuencia cardiaca.

Este efecto perjudicial del tabaco está directamente relacionado con la cantidad de cigarros fumados por día y la antigüedad del hábito fumador.

Disminuir el estrés. Cuando estamos en situaciones de estrés, nuestro organismo responde elevando la frecuencia cardiaca y las necesidades de oxígeno aumentando la incidencia de episodios cardiovasculares. Para combatir el estrés podemos realizar técnicas de relajación.

10 consejos alimentarios para prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Alimentos para el corazon

En el tratamiento y prevención de las enfermedades cardiovasculares, la alimentación tiene un papel clave, ya que una dieta saludable y equilibrada favorece la reducción de los niveles de colesterol. Algunos consejos para realizar una alimentación cardiosaludable son:

Disminuir la ingesta de grasas saturadas y de grasas hidrogenadas.Las grasas de la dieta en especial las grasas saturadas tienen una incidencia enorme en la evolución de la enfermedad coronaria, por ello debemos limitar su consumo. Los alimentos que aportan mayor contenido en este tipo de grasas son los embutidos, quesos grasos, manteca, crema de leche.

Las grasas hidrogenadas son las que se utilizan de manera habitual en los productos procesados como bollería y precocinados.

Aumentar el consumo de frutos secos. Los frutos secos como las nueces, almendras, cacahuetes aportan elevada cantidad de fibra, vitaminas, minerales y ácidos grasos saludables.

Incorporar alimentos con elevado contenido en fibra. Las frutas y verduras, cereales, legumbres proporcionan fibra soluble que ayuda a disminuir el colesterol en la sangre.

Consume pescado al menos dos veces a la semana. Sobre todo, pescado azul como el salmón, las sardinas, caballa por su elevado contenido en ácidos grasos omega-3.

Reduce el contenido de sal. Para ello, debemos disminuir el consumo de alimentos preelaborados y procesados, ya que normalmente tienen un elevado contenido en sodio. Reemplaza la sal por diferentes condimentos.

Incluye alimentos con fitoesteroles. Los fitoesteroles reducen el colesterol total y el colesterol LDL. Se encuentran en pequeñas cantidades en los alimentos de origen vegetal como los aceites, semillas, legumbres.

Aumentar el consumo de ácidos grasos omega-3. En la actualidad existe un gran número de evidencias científicas que demuestran que el consumo de ácidos grasos omega-3 produce una disminución del riesgo cardiovascular. En el informe producido por Brown Evidence-basedPractice Center se ha podido observar que los ácidos grasos omega-3 ayudan a reducir los niveles de colesterol, triglicéridos y la presión arterial.

Aparte de consumir alimentos ricos en ácidos grasos omega-3 podemos, incluir un suplemento alimenticio de omega-3 comoPrimeNature Aceite de Krill Antártico para alcanzar de una fácilmente la dosis diaria recomendada. Además de su alto contenido en ácidos grasos omega-3 también nos aporta antioxidantes fundamentales para combatir el efecto de los radicales libres, no contiene metales pesados como algunos aceites de pescado y no produce regusto a pescado ya que se disuelve fácilmente en los jugos gástricos.

Disminuir el consumo de alcohol. El alcohol puede dañar al corazón porque es un tóxico para el músculo cardiaco y lo debilita. Su consumo excesivo mantenido a lo largo del tiempo puede producir la denominada cardiopatía dilatada, es decir el corazón se dilata y su fuerza de bombeo es mas reducida, provocando síntomas de insuficiencia cardiaca. El único tratamiento para este tipo de patología es la eliminación absoluta de cualquier tipo de alcohol. Por otro lado, hay determinadas arritmias cardiacas relacionadas con el excesivo consumo de alcohol como la fibrilación auricular.

Beber al menos 2L de agua al día. Mantenerse hidratado no sólo es un hábito saludable para el corazón, sino también para el organismo en general, ya que el 65% de nuestro peso es agua.

Además de seguir estas recomendaciones, es imprescindible acudir a chequeos médicos regulares para detectar de manera temprana cualquier anomalía que pueda afectar al sistema cardio vascular.

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